Una red global para la certificación indígena: la Fundación se suma a la GSDA como miembro asociado
El estándar chileno de empresa indígena tiene desde el 16 de octubre un lugar en la Global Supplier Diversity Alliance, la red internacional de organizaciones que certifican empresas y las conectan con grandes compradores. La Fundación firmó ese día su acuerdo de afiliación como miembro asociado.
Por Equipo FEi

Desde el 16 de octubre de 2026, el estándar chileno de empresa indígena tiene un lugar en la red internacional de organizaciones que certifican empresas y las conectan con grandes compradores. Ese día, la Fundación Empresas Indígenas y la Global Supplier Diversity Alliance (GSDA) firmaron los estándares de afiliación que hacen de la Fundación un miembro asociado de la alianza.
Firmaron por la Fundación su presidente, Andrés Antivil Álvarez, y su director ejecutivo, Venancio Coñuepan Mesías, como representantes legales, y por la GSDA, su director, Mayank Shah. La alianza reúne a organizaciones de Australia, Canadá, China, el Reino Unido y Sudáfrica; en Australia, su miembro es Supply Nation, de cuyo diseño el Registro de la Fundación tomó inspiración.
Qué significa, y qué no
La afiliación no adjudica contratos, no certifica empresas y no reparte preferencias. Ninguna organización de la alianza hace eso, y decirlo importa porque es el malentendido más frecuente sobre este trabajo. Lo que entrega es comparabilidad: el estándar del Sello Empresa Indígena se construyó mirando lo que en otros países ya demostró funcionar, y ahora puede contrastarse con ellos dentro de la misma red.
Como miembro asociado, la Fundación puede nominar a una persona al directorio de la GSDA y a sus grupos de trabajo, y participar con voz, sin voto, en sus reuniones de miembros. A cambio, asume los estándares de la alianza en gobernanza institucional, certificación de empresas y desarrollo de capacidades, y se compromete a participar en sus actividades.
Se toma el modelo, no el vocabulario
Varias de las organizaciones de la alianza definen a su público con categorías demográficas que la Fundación no emplea, ni siquiera al citarlas: los pueblos indígenas no son un segmento de la población, son pueblos con derechos reconocidos en el Convenio 169 de la OIT. La distinción no es de sensibilidad, es jurídica.
Por el mismo motivo, la Fundación no presenta su trabajo como una política corporativa de inclusión. Para las empresas que operan en territorios indígenas, comprarles a proveedores indígenas es gestión de riesgo social y parte de su licencia para operar. Los marcos que se lo exigen son la Norma de Desempeño 7 de la IFC, los principios del ICMM y el estándar GRI 204.
Lo que Chile trae a la mesa
La Fundación llega con un camino construido en Chile: el Catastro Nacional, que en 2025 identificó 17.221 iniciativas económicas indígenas; el Directorio de empresas indígenas, y el Sello Empresa Indígena, la marca de certificación cuya solicitud de registro está en tramitación ante INAPI. El Sello exige al menos un 50% de propiedad indígena y, a la vez, gestión y control indígenas, y verifica esos hechos con documentos que pide el propio titular, sin inferir la identidad de nadie desde afuera.
Lo que sigue es usar la red: compartir con los demás miembros cómo se construyó el estándar chileno, aprender de las prácticas que ellos ya probaron y abrir a las empresas indígenas de Chile el contacto con organizaciones que trabajan con compradores en varios países, empezando por América Latina.
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